Nueva Comunicación

Debates y redes sociales, fenómenos mediáticos de nuestro tiempo

 Redes sociales y los platós de televisión están siendo testigos de las promesas electorales, La influencia del Internet es clara a la hora de realizar estrategías publicitarias, estamos viviendo una nueva era en la información, la forma de comunicarnos ya cambió.

Son nuevos canales de comunicación y marketing político que someten al candidato al juicio de la ciudadanía. Quien transmita la mezcla perfecta de ingredientes racionales (conocimientos, planes de actuación, gestión…) y emocionales (cercanía, empatía, sencillez, transparencia…) en directo, es el ganador de una reestructuración absoluta del país durante los próximos 4 años.

Pero detrás de la elección de la corbata o el vestido, hay un conjunto de asesores profesionales que trabajan sin descanso para medir el efecto de la “apariencia” y la credibilidad en los discursos.  Para que nos hagamos una idea del peso que tiene la parafernalia electoral, se calcula que en España el 10% del electorado modifica su decisión en los 15 días que dura la campaña. Y precisamente ese es uno de los 4 objetivos que pretende cumplir: reforzar a los electores fieles, activar a los pasivos, “convertir” a los indecisos y desmotivar a los que iban a apoyar al rival.

Gabriel Colomé, ex director del Centre d’Estudis d’Opinió y profesor de Ciencia Política de la Universitat Autònoma de Barcelona, explica que al inicio de la campaña, el 70% del electorado ya tiene claro a quién va a votar. En cambio, un 15% lo representarían los indecisos, los cuales tienen la información y dudan en la decisión, absteniéndose gran parte de ellos al voto. El 15% restante son personas poco interesadas en política y que se suman a la corriente mayoritaria o dan su voto en forma de “apoyo” al perdedor.

El poder del “cara a cara”

La televisión tiene poderes. Pese al gigante internet, la televisión sigue siendo uno de los canales más utilizados para adquirir información para gran parte de la sociedad, gracias a la  autoridad de la imagen televisiva: Lo que se ve, parece real y consecuentemente nos parece verdadero, aunque la imagen pueda llegar a engañar incluso más que las palabras. Este hecho se debe a que el ojo cree en lo que ve y la autoridad cognitiva en la que más se cree es precisamente en la visión (Sartori, 1998: 72).

Según un interesante estudio elaborado por las hermanas Quintas Froufe, la televisión constituye el desafío definitivo para un orador porque le ofrece las mismas posibilidades de triunfar y sacar partido de la audiencia que de fracasar (Janner, 1993: 119). Las cámaras pueden alterar la imagen de los candidatos ya que pueden ayudar a explotar determinadas facetas positivas o por el contrario, perjudicar la imagen personal de un político de forma irreversible. Por este motivo, los candidatos reciben constantemente instrucciones alejadas de la esencia de la política sobre cómo mirar a cámara o cómo llegar  emocionalmente a la audiencia-electorado a través de la televisión.

Cronología

En 1960 John Kennedy y Richard Nixon se enfrentaron cara a cara en un sobrio plató y ante una audiencia de 70 millones de espectadores americanos. Ese fue el predecesor de una larga tradición de debates que han ido acompañando a todas las elecciones norteamericanas. Tan importante es, que ya está fijada la fecha y el lugar de los 5 debates que protagonizarán el actual presidente de los Estados Unidos Barack Obama junto al candidato republicano aún no elegido.

En Europa, Francia comenzó a televisarlos en 1974 con el centrista (y vencedor) Valéry Giscard d´ Estaing y el socialista François Mitterrand. Países como Alemania y Gran Bretaña se han apuntado al carro mediático muy recientemente, en 2002 y 2010 respectivamente.

En España, fue Antena 3 la que acogió el primer debate cara a cara entre dos candidatos a la presidencia del gobierno en 1993.  Felipe González llevaba 11 años en el gobierno y Jose María Aznar aventajaba en las encuestas. 11 millones de personas vieron el primer debate político en nuestro país.

No fue hasta 15 años más tarde, en 2008, cuando Jose Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy volvieron a recuperar la fórmula del debate. Rajoy hablaba de crisis mientras Zapatero lo hacía de creación de empleo. Hace pocos días fuimos testigos del último cara a cara entre Rajoy y Alfredo Perez Rubalcaba en estas elecciones que algunos llaman “de crisis”.  Un único debate que duró 90 minutos en el que se habló de  economía y empleo, políticas sociales y democracia y política exterior.

Un día más tarde y para evitar la más que polémica confrontación con los demás partidos políticos, se celebró otro debate a 5, con Ramón Jáuregui (PSOE), Alberto Ruiz Gallardón (PP), Gaspar Llamazares (IU), Pere Macias i Arau (CiU) y Josu Erkoreka (PNV). El Grupo Mixto (UPyD, CC, BNG) también intervino pero en formato video y sin representación física.

La influencia de las redes sociales

A medida que las redes sociales van calando más en nuestras vidas, también lo hacen en la vida política. De ahí que sean herramientas de gran valor comunicativo y participativo en donde los ciudadanos puedan debatir abiertamente y difundir instantáneamente su mensaje.

Tras el enorme impacto de Twitter con el #15M, los grupos políticos se han preocupado y mucho de estar presentes en  esta red social. Hashtags como #elecciones2011, #20N, #campaña, #elecciones20N, entre otros muchos,  son los encargados de ofrecernos microinformación de mano de los grupos políticos y ciudadanos. Todos contamos.

El caso de Obama cambió la percepción que se tenía acerca de las redes sociales. Debido a la falta de apoyo de otros medios tradicionales, Obama se apoyó principalmente en internet, consiguiendo la repercusión y la difusión necesaria para generar mayor notoriedad. Todo un fenómeno que supuso el primer caso de éxito político a través de las redes sociales.

Barack Obama marcó sin duda un antes y un después de la política tradicional que supuso un gran cambio en la forma en que los referentes políticos se relacionan con los ciudadanos a través de las redes sociales.

Sin embargo, en el caso contrario, si el uso de las redes sociales no se cuida puede ser contraproducente para el que comunica. El caso de aquellos que utilizan los medios sociales como canales promocionales, es un gran error ya que no están concebidos para ello y puede saturar a los usuarios. Los medios sociales, como su propio nombre indica, son medios donde escuchar y conversar, son canales multidireccionales donde se comparte información y se “reutiliza”, se debate y se analizan abiertamente los mensajes.

Por ello, dicen los expertos,  a la hora de definir los objetivos de la campaña electoral, si hay redes sociales de por medio, su presencia en ellas debe ser cuidadosamente estudiada. ¿Cuál es nuestro público objetivo? El tono, la transparencia, el respeto deben ser las premisas que rijan la presencia del partido político y cuidar así su reputación en la red (Puro Marketing).

Autora: Cristina Buhigas Schubert

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